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De mi pintura puedo decir que mi ideal ha sido que tenga calidad y expresividad, que demuestre un buen conocimiento del oficio, y que ante todo sea un hecho poético. Pintar siempre dando lo mejor. El estímulo está en que recibo tanto. Tanta belleza, tanta maravilla ante mis ojos. También he recibido la protección y la paz indispensable a la creación artística.

¿Qué espero que sea, para otro, mi pintura? Que se contemple con agrado, que se reciba el placer de ver algo bien logrado, que se sienta un eco. Además, espero que se trasmita el amor con que fue hecho.

Mi pintura es testimonial. No pinto un paisaje apenas porque es hermoso. Este es mi paisaje, mi Quila Quina, con su luz, su lago Lácar, su arroyo, sus bosques, sus álamos, sus frutales, sus flores. A lo largo de los años, y en todas las estaciones, ésta ha sido mi casa. Pienso en estas pinturas como un legado. Para mis hijos y nietos, también para quienes quieran recibirlas como una experiencia compartida.

Siempre tuve mucho apoyo de familia y amigos. He tenido el honor y la alegría de que personas que visitaran mi taller y exposiciones adquirieran mis obras. Entre ellas el gobernador Jorge Sapag, Miguel Pavlovsky, Manuel Sacerdote para el Banco de Boston, María Eugenia Palacio, Ana Zaefferer de Goyeneche, Ana Pereda, Gonzalo Pereda, Soledad Pereda, Eduardo y María Cruz Llorente, Irene y Ezequiel Adler, María Inés Llorente, Marta Basavilbaso de Semberoiz, Richard Moatti, Maki Miró Quesada, Sandy y Alastair Dunn, Sylvie y Nic Poulteney. Así mismo ha adquirido obras el Museo Colección Georg para integrarlas a su colección.

Mi taller está en mi casa de Quila Quina, en San Martín de los Andes, Gala Arte y Vinos tiene exposición permanente de mis obras.